
El tema de la misoginia, el odio a las mujeres, apareció por primera vez en la literatura europea en la poesía griega arcaica. Pandora fue la primera mujer. Zeús mandó a moldear en arcilla una figura femenina a la que la diosa Atenea, adornó con telas preciosas. Afrodita la doto del encanto que enciende el deseo y de las antimañas que agobian a a los hombres...
Hoy por hoy las mujeres de arcilla solo son parte del surealismo, y más que eso, lideran campañas mundiales en pro de su desarrollo.
En mi país las muñecas de trapo se escurren en la pintura nocturna, que, me imagino, Afrodita adornaría de utencilios regetoneros en el arrabal, y psicotrópicos momentos brinda a priori de los barrios bonitos...
Los dioses griegos se sacudirían la toga, limpiando sudor, en eterno ostracismo, aunque los franceses escriban mil contratos sociales, o hablen de libertad....
Eterno ostracismo,
¡no cumpliste mi encargo!
Mi jefa me pide un salero y yo le entrego la pimienta.