lunes, agosto 6


Con la misma chaqueta del invierno pasado
apareció el fraude
decomisó diez litros de lágrimas
promulgó el ocio
inventó un lío y se incluyó en él
con su titánico porvenir nos hizo arrepentirnos de ser mortales.
La madrugada fue la única que no agonizó.
El árbol intentó una egida de sus raíces ya podridas por el azufre
y aun así tuvo la procacidad de seguir gritando auxilio.
Vino el espanto a vapulear los últimos vasallos
porque el tirano olvidó que en sus sueños
no sabia leer ni escribir.
Se enarboló la biblia
y empezó el apocalipsis
los estibadores al igual que los poetas
fueron los primeros en perder los sentidos.

miércoles, agosto 1

[eres como un jodido tren en una vía muerta]


Sembrando sin esperar cosecha alguna
se desmenuza el porvenir,
nada queda entre las manos frías de este, nuestro último invierno.
En aquel barrio noble y sórdido
las avenidas toscas se olvidarán de tu andar maternal,
en mi diario, el recuerdo del color de sus vestidos de niña,
me deja inopio de alegría.
Se infunde el brío y la calma llega después del exceso.